¿Qué pasa cuando el derecho al asilo depende de tener un smartphone, buena señal y una selfie bien iluminada? Este es el eje del más reciente reporte del Programa Junior Fellowship 2025, elaborado por Amairani Ximena Mendieta Escalante bajo la coordinación de Judith Mariscal y Francisco Adrián García, en colaboración con Cet.la.
El artículo examina cómo la digitalización del control migratorio —encarnada en herramientas como la aplicación CBP One y sistemas biométricos como HART— transformó el acceso a la protección internacional en la frontera entre México y Estados Unidos. Desde un enfoque biopolítico, la autora sostiene que la frontera ya no es solo una línea territorial, sino una interfaz digital distribuida: un entramado de plataformas, bases de datos y dispositivos que clasifican y filtran a las personas migrantes antes, durante y después del cruce.
A partir de revisión documental y etnografía digital (2023–2025), el reporte recorre tres momentos clave del trayecto migratorio —previo al cruce, durante el cruce y en la gestión del asilo— para mostrar cómo la brecha digital se convierte en una nueva forma de exclusión jurídica, con impactos diferenciados según género, etnia y condición socioeconómica.
Un análisis necesario para entender cómo la tecnología, lejos de ser neutral, redefine quién puede ejercer el derecho a buscar protección. Te invitamos a consultarlo en el siguiente visualizador o descargarlo en el link de abajo:
Acompáñanos en la presentación del informe, el próximo jueves 10 de septiembre de 2026 a las 11:00 a.m. a través de la llamada de la Coalición #MigrarSinVigilancia. Enlace de acceso aquí: https://meet.google.com/czn-kivc-wqr
