Desinformación digital y trayectorias migratorias en México

Desde 2025, tras la cancelación de la aplicación CBP One por parte del gobierno de Estados Unidos, el teléfono celular se convirtió en una herramienta central para miles de personas migrantes en territorio mexicano. A través de él, las personas consultan rutas, buscan orientación sobre trámites migratorios, mantienen contacto con familiares y toman decisiones relacionadas con su permanencia o desplazamiento.

Sin embargo, junto con la creciente digitalización de los procesos migratorios, también circulan rumores, contenidos desactualizados y noticias falsas sobre permisos, regularización y cambios administrativos. En redes sociales y aplicaciones de mensajería, este tipo de contenidos puede influir directamente en las decisiones de las personas migrantes, especialmente en escenarios marcados por incertidumbre y espera prolongada.

Tras los cambios en las políticas migratorias estadounidenses, México dejó de ser únicamente un espacio de tránsito para convertirse también en un lugar de permanencia y reorganización de trayectoria migratorias. Ciudades como Tapachula y Ciudad de México comenzaron a concentrar a cientos de personas que buscaban redefinir sus posibilidades de movilidad. En este contexto, un rumor sobre un nuevo permiso, una supuesta regularización o el cierre de una oficina puede influir directamente en la decisión de permanecer, desplazarse o iniciar un trámites.

Cuando la información redefine las trayectorias

Las entrevistas realizadas para en la investigación “Desinformación digital y trayectorias migratorias en México: La digitalización de la gestión migratoria desde la experiencia situada” dan cuenta de que plataformas como TikTok, Facebook y WhatsApp funcionan como espacios cotidianos de orientación migratoria. A través de videos, publicaciones y grupos digitales, las personas migrantes buscan información sobre rutas, requisitos administrativos y experiencias de otras personas en movilidad.

Un par de las personas entrevistadas en Tapachula relataron que antes de iniciar su trayecto consultaban TikTok para conocer rutas y puntos de tránsito. Otra explicó que utilizaba Facebook para informarse sobre los riesgos de cruzar la selva del Darién. Estas experiencias muestran que las redes sociales no funcionan únicamente como espacios de entretenimiento, sino también como herramientas para gestionar decisiones relacionadas con movilidad.

Sin embargo, gran parte de esta información circula sin verificación. En grupos y publicaciones digitales aparecen rumores sobre supuestos permisos, cambios administrativos, ofertas de empleo falsas o mensajes diseñados para aprovecharse de la necesidad de las personas migrantes. En contextos marcados por incertidumbre y cambios constantes en las políticas migratorias, la desinformación puede impactar en las expectativas y decisiones de movilidad.

Cuando las plataformas fallan

La investigación también muestra que las dificultades no se limitan únicamente a la circulación de desinformación. Las fallas técnicas en plataformas institucionales producen nuevos escenarios de incertidumbre y espera digital.

Las personas entrevistadas describieron problemas frecuentes relacionados con COMAR Digital: pérdida de citas, dificultades para saber en que punto va el proceso y fallas constantes en los sistemas. En grupos de Facebook vinculados con trámites de solicitudes de refugio aparecen mensajes recurrentes como “se cayó la página y perdí la cita” o “llevo días intentando subir documentos”.

Estas experiencias muestran que la espera migratoria ya no ocurre únicamente en oficinas o albergues. También sucede frente a una pantalla: revisando correos electrónicos, intentando acceder a plataformas o buscando información sobre cambios administrativos. Cuando los sistemas institucionales fallan, muchas personas recurren a redes sociales y grupos de mensajería para buscar respuestas, trasladando parte de la gestión de la información a espacios no institucionales.

Conectividad y desigualdad digital

El acceso al ecosistema digital tampoco ocurre en condiciones iguales. En las entrevistas distintas personas relataron que dependen de redes WiFi públicas o de recargas móviles para mantenerse conectadas y dar seguimiento a sus procesos migratorios.

En algunos casos, incluso acceder a una tarjeta SIM representa una dificultad. Desde 2026, distintas personas entrevistadas señalaron problemas para registrar líneas telefónicas debido a la falta de documentos reconocidos como identificación oficial. Esto produce nuevas barreras para acceder a servicios básicos de comunicación en contextos donde el teléfono celular resulta indispensable para gestionar trámites, recibir notificaciones o mantenerse informado.

Redes de confianza frente a la desinformación

Frente a la circulación constante de rumores y contenidos no verificados, las personas migrantes desarrollan estrategias para contrastar información antes de tomar decisiones importantes. En este proceso, los albergues, organizaciones y otras personas en el mismo contexto funcionan como espacios centrales de orientación y validación.

Las entrevistas reflejan que muchas personas no confían automáticamente en la información que circula en redes sociales. Antes de iniciar un trámite o desplazarse hacia otra ciudad, suelen consultar con organizaciones, amistades o grupos de apoyo para confirmar si la información es confiable. En este contexto, las redes de confianza cumplen un papel fundamental para reducir incertidumbre y evitar fraudes.

Las amistades y familiares aparecen entre las principales fuentes de confianza para verificar información relacionada con movilidad y trámites migratorios. De manera similar, los albergues, organizaciones internacionales y de la Sociedad Civil fueron mencionadas de manera recurrente como espacios clave para resolver dudas y contrastar información frente a la circulación de rumores y contenidos no verificados.

La desinformación digital en contextos migratorios no puede entenderse únicamente como un problema de noticias falsas. También refleja cambios constantes en las políticas migratorias, dificultades para acceder a información institucional clara y desigualdades digitales que condicionan quién puede conectarse, verificar información o acceder a trámites en línea.

En escenarios marcados por la espera y la incertidumbre, contar con fuentes confiables se convierte en una condición fundamental para gestionar la movilidad, reducir riesgos y tomar decisiones en contextos de cambio constante.